viernes, 1 de agosto de 2014

Detención de un sospechoso

Agentes de la UDCRyEC han procedido en la mañana de hoy, 1 de Agosto y
comienzo de las vacaciones para muchos, a la detención de un hombre sumamente peligroso que podía haber puesto en grave peligro a muchos ciudadanos.

Se trata de un hombre de unos 37 años que fue sorprendido en una cafetería del centro de Madrid pidiendo un café por favor y que dijo gracias cuando se lo sirvió el camarero. La detención pudo llevarse a efecto gracias a la ejemplar actuación de un ciudadano que avisó inmediatamente a la policía.

Para mayor descaro, el hombre ha reconocido a los agentes su delito, en el momento de su detención. Se cree que no iba con otros compinches.

Posteriores investigaciones de la Unidad de Delitos Contra el Régimen y la Educación para la Ciudadanía (UDCRyEC), han podido determinar que el sospechoso nunca ha sido visto escupiendo en lugares públicos, ni orina habitualmente por las calles, lo que confirma su condición de marginado peligroso.

Durante el registro de su domicilio, los agentes han podido comprobar que incluso tenía libros ¡usados!, y algunos vecinos han reconocido que varias veces le han escuchado decir "por favor" o lo que es peor: pedir disculpas.

La revisión de las cámaras del OCC (Observatorio para el Control
El sospechoso detenido
Ciudadano), han mostrado al sujeto en distintos días, circulando al volante de su automóvil por varias carreteras y autopistas respetando los límites de velocidad, e incluso frenando en semáforos en rojo o cediendo el paso a ciclistas y peatones, lo que seguramente conlleve un agravamiento de la condena.

Desde aquí, queremos dar las gracias a la UDCRyEC por su desvelo en la protección de nuestros valores.


ULTIMA HORA


Gracias a la colaboración ciudadana, se han obtenido testimonios que indican que el sospechoso, cuando viajaba en tren o autobús y hablaba por el móvil, lo hacía de tal forma que era imposible escuchar lo que estaba hablando, produciendo el natural desasosiego entre el resto de viajeros.
Y unos amigos suyos, pero buenos ciudadanos, han comentado que sospechaban de él, puesto que era capaz de divertirse sin necesidad de dar voces y gritos y hacer mucho ruido para que el resto de personas pudieran conocer su estado de alegría, y  sin alcanzar nunca el coma etílico.

Un logro del Régimen hacer que este sujeto asocial no cunda de mal ejemplo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

La pasión y el razonamiento

Con cierta tendencia cíclica se reactiva en la España conservadora el repique a rasgadura de vestiduras y el llamamiento para llevar a la hoguera a los nacionalistas pertinaces en los asuntos lingüísticos.

Una de las acusaciones con la que los conservadores pretenden que la Santa Inquisición le dé a la cerilla, consiste en la denuncia de la actitud de los nacionalistas más radicales para obligar, al resto de habitantes del territorio "diferente" a hablar en el "idioma" que contribuye a marcar esa diferencia.

Es cierto que el provincianismo que no consiguen sacudirse de encima algunos de esos individuos más recalcitrantes con las cosas "nacionalistas", les obliga a mostrar al desnudo su nivel de miseria humana. Son criaturas que, incapaces de pensar -y promover- que la conservación, protección y difusión de la lengua materna sea un derecho inalienable al natural de ése territorio, y una opción a disposición de cualquiera que pueda sentirse atraído por razones culturales o de cualquier tipo, optan por convertirla en una obligación. Es la vieja diferencia entre un pensamiento liberal y otro fascista.

Pero también es cierto que los nacionalistas apasionados no son los únicos responsables de esa situación. En España, incluso a pesar de los nacionalistas de provincias, seguimos siendo un país donde la pasión la gestionamos nosotros y el mundo del razonamiento se lo dejamos -inconscientemente- a otro. Si empleásemos la razón observaríamos situaciones curiosas.

En pueblo de Murcia
Por ejemplo, observaríamos que aunque se acuse a los nacionalistas de obligar a los ciudadanos a la inmersión lingüística, se dan muchos más casos de inmersión voluntaria que de la forzosa, y lo que es peor: con mayor repercusión a favor de los nacionalistas vehementes. ¿O es que acaso alguien obliga a quien está hablando en un programa de radio o televisión -de habla española- a decir Lleida en lugar de Lérida?. ¿Es que alguien utiliza la razón para decir, en un medio de habla española, izquierda abertzale o zulo en lugar de izquierda patriótica o escondite?.

Cuando la persona está más atenta a decir lo que cree que los demás quieren escuchar, que lo que  realmente piensa, está utilizando el razonamiento colectivo inducido; está renunciando voluntariamente a su capacidad individual para emitir un juicio personal. Y en el caso que nos ocupa, está actuando -precisamente- a favor de aquello que luego quizá rechaza.

La pasión es el razonamiento colectivo inducido.

Quizá un repaso al análisis de coste y beneficio de Carlo Cipolla sirva para reconsiderar nuestro punto de vista.




miércoles, 10 de agosto de 2011

Capitán Dignidad

Hace poco, en un blog vecino, publiqué unos comentarios acerca del silencio de los corderos, de aquellos seres de natural inocente que al hacerse visibles al mundo, resultan asediados primero por depredadores  natos y finalmente por animales carroñeros.
En Madrid,  coincidiendo temporalmente con la última celebración de elecciones, y aprovechando las vísperas de la reaparición del Capitán América, hizo su puesta en escena un nuevo ser de apariencia inocente. Un ser que pese a ser tan viejo como el mundo, pretendía mostrarse al mundo como si fuese un recién nacido. El ser pretendía que la humanidad se uniese para luchar contra el mal. Ya digo: un clásico. El ser, como todo ser cuyos padres aspiran a que sea  incubado en los telediarios, fue bautizado con un nombre, y siguiendo la norma de éste siglo, el nombre fue construido utilizando un fonema con los dígitos de la fecha quince de Mayo: Quinceeme. 
Bueno, para ser rigurosos Quinceeme es el apellido. El nombre es Movimiento.
Como suele ocurrir en los nacimientos sociales, la misión de este ser es la de salvar al mundo (o a una parte) de algún tipo de calamidad. Y como es normal, y en justa correspondencia, el mundo ve tal propósito con buenos ojos. ¿Quién no?.
Además, se da la circunstancia que por las mismas fechas, en otros lugares del planeta han nacido otros seres muy similares. El acontecimiento ha sido muy celebrado, pues hacía muchos años que no se producían estos natalicios sociales. Quiero decir que los medios de información pública no les hacían ni puñetero caso... anteriormente. Se ignora si el padre de las criaturas pudiera ser el mismo en todos los casos, aunque eso sí: el ser asegura ser hijo de padre absolutamente desconocido.

Como el motivo de la presencia de éste nuevo protector de desvalidos resultaba un tanto genérico, parece ser que los padres de la criatura optaron por dar a conocer al mundo el matiz que diferencia a éste hijo de otros parecidos: la indignación. Todo aquél que se instale bajo el manto protector del Movimiento Quinceeme, estará transmitiendo al mundo su indignación. Al menos, esto quedó claro.
Hecha tan importante aclaración, ya sólo quedaba detallar qué o quién conseguía indignar a la criatura (por si a alguien se le ocurría preguntar).
Desafortunadamente, y pese al empeño y la dedicación puestos por la  propia criatura, los padres, e incluso los apóstoles del propio Movimiento Quinceeme por definir la lista de aquellos a quienes consideran sus enemigos,  ésta no ha resultado muy original: banqueros, políticos, corporaciones multinacionales y un clásico imprescindible: la mejora del sistema democrático.
No obstante, parece ser que no existe dificultad alguna en ir modificando esta lista sobre la marcha; por ejemplo, con motivo del anuncio de la próxima visita del Papa a Madrid, ya han incorporado al Papa como un enemigo más. De hecho, algunos han tenido ideas originales como puede leerse en una pintada en la Plaza de Benavente en Madrid, que dice "muerte al Papa" (dejando la última A rodeada del círculo que simboliza el movimiento hippie ¿?). En conclusión, todo parece apuntar a un cierto caos mental en torno a la criatura... aunque no son los únicos.

Con lo cual, uno comienza a preguntarse ¿pero qué tipo de cuerpos serranos  compone ese movimiento? y al ser el movimiento de unos cuerpos... ¿cuál será su trayectoria?.

Sin duda, cabe la posibilidad de que alguno (incluso varios) de los integrantes se crea lo que propugna, pero prácticamente todo aquello que trasciende  del Movimiento Quinceeme indica lo contrario, y la experiencia sobre movimientos sociales y sus vulnerabilidades también lo acreditan.
Ante la variedad aparente de apóstoles y discípulos de la Buena Nueva, la prensa española ha hecho un esfuerzo por mostrar esa variedad.
Fue poca noticia conocer que uno de los apóstoles detenidos era un portugués con antecedentes por delitos contra las personas y la propiedad. Y fue poca noticia porque es habitual en cualquier criatura social neonata la presencia de émulos del otrora popular Cojomanteca, mezcla de ejemplar de la crueldad de la biología humana y de fenómeno de feria. Podría quedar en anécdota.

La verdadera fotografía de los apóstololes son las obtenidas por aquellos periodistas capaces de aflorar la intimidad de cada uno de ellos. Por ejemplo, la de Néstor. Cuando el periodista quiso explicar a la humanidad el porqué estaban ahí apóstoles y discípulos (aunque el periodista no supo escribir correctamente porqué,  sustantivo,  y escribió por qué, interrogativo sin interrogación alguna), consiguió trasladar al lector aspectos que éste jamás pudo imaginar. Por ejemplo: Néstor testimonió que "Yo estoy aquí porque estoy despierto". La frase, manuscrita sobre la imagen del llamado Néstor, -por lo que se supone suya- aparece con la palabra despierto subrayada doblemente, como realzándola y permitiendo comprobar al lector la profundidad del mensaje. Es realmente imposible que cualquier persona sea capaz de observar la mirada perdida en el vacío de Néstor, su porte esteta de adicto al sistema y meditar sobre el contenido intelectual de su mensaje y que no sienta como se le eriza la piel. Es más: tal como indica el periodista, Néstor no es una persona incapaz o que viva sin esfuerzo, sino que a sus poquísimos años que únicamente rayan la treintena es nada más -y nada menos- que ¡¡estudiante de cantante de ópera!!. Lo importante es que tanto por su frase como por sus capacidades intelectuales, consigue no pasar desapercibido en absoluto. Creo innecesario llamar la atención en que resulta imposible no confiar en él para ser salvados de las calamidades que, al no estar tan despiertos como Néstor, no tenemos capacidad para ver.


También recoge la prensa, los comentarios de un señor que se llama Carlos Paredes y que lleva una voz de una plataforma, que al parecer es conocida del padre de la criatura. Y lo que dice es muy interesante porque literalmente asegura que: "dará su respaldo a cualquier iniciativa encaminada a que el dinero público no se malgaste".

En la ciudad de Madrid, que debido a la maldición bíblica por la que cualquiera que se le ocurra decir algo debe, imperiosamente, molestar a los habitantes de Madrid y causarles un inexorable perjuicio económico y personal, escuchar tal afirmación es motivo más que suficiente para darle un abrazo emocionado al autor de tan bella frase.

Hasta ahora, y que yo sepa, no se ha terminado el bipartidismo, la democracia sigue con sus achaques, los bancos y las corporaciones internacionales no han sufrido ningún descalabro ocasionado por la criatura... es decir, que todo continúa exactamente igual. Bueno, casi todo.
Una señora de 87 años tuvo que bajarse un domingo de un autobús de la EMT de Madrid porque los Quinceemeros no querían que el autobús pasara por el lugar habitual, y al domingo siguiente también tuvo que bajarse porque era la policía la que no dejaba pasar el autobús aunque eso si: "por el bien de los ciudadanos", claro.
Los ciudadanos del centro de Madrid se han pasado unas cuantas noches de la canícula despiertos como Néstor, gracias a que la Delegación de Gobierno en Madrid decidió que un helicóptero diese el coñazo haciendo vuelos estacionarios.
Todos los ciudadanos (sólo paganos, los marginales no, claro)  han tenido que pagar el gasto del helicóptero que ronda los 2.200€/hora, las dietas de policías extras, y la recogida extra de más de 25.000 kilos de basura originados por delincuentes portugueses, estudiantes del canto operístico y unos cuantos miles de discípulos empeñados en darnos a conocer la Buena Nueva.
Todos los ciudadanos de Madrid han tenido que soportar un comportamiento bipolar de la Delegación de Gobierno que, ora decidía gastar presupuesto en impedir que se hiciese algo, ora decidía que ya no, y muy especialmente los empresarios de Puerta del Sol y alrededores que, desprovistos de las capacidades intelectuales como las de Néstor, querían dedicarse a trabajar para pagar los impuestos con los que subvencionar las actividades de los nuevos Capitán América.


Como puede deducirse, el enemigo del Movimiento Quinceeme es el mismo de cualquier otro movimiento anterior, sea de la familia de los Antisistema, de los Antiglobalización o de los Sindicatos Verticalísimos (¡vamos, subvencionados por el propio Régimen!): el ciudadano-pagano. Sería curioso saber cuánto ha molestado la criatura a sus "enemigos oficiales".

Y dos aspectos a considerar:

¿Qué clase de mecanismo ha permitido que quienes durante tantos años llevan renunciando voluntariamente a su dignidad, de forma unísona y sincronizada aseguren necesitarla?

y

¿Por qué la apariencia es de que los servicios de información del Estado se encuentran de vacaciones?

La respuesta a ambas preguntas puede resultar incómoda.



domingo, 3 de julio de 2011

El comercio entre iguales

Últimamente, en España, se ha desatado una enconada actividad de rasgar vestiduras (propias e incluso ajenas).
Los activistas de la cosa, cual plañideras pudorosas, tratan de mostrar así su escándalo e indignación ante el hecho de que fieles y sacerdotes de la congregación terrorista vascongada, disfruten ahora de las prebendas y pitanzas que las plañideras consideran deben ser exclusivas de lo que ellos conocen como "políticos demócratas". Me refiero al alboroto creado con la llegada de los apóstoles visibles del tiro en la nuca, al negocio de la política de salón.
Lloran las plañideras porque Bildu tiene acceso a la misma pasta y a los mismos datos que tiene el resto de políticos. La excusa para el llanto es que Bildu se ha presentado en la puerta arrastrando un millar de cadáveres reales y varios millares de cadáveres sociales y económicos, pero el cinismo de "los otros" es que pretenden que olvidemos que si Bildu ha cruzado la puerta, es porque ellos se la han abierto.
Si los cadáveres ya están encima de la mesa es porque ambas partes desean llevar a cabo su negocio en un ambiente aromatizado con cadaverina y el mismo plano de igualdad.

Parece el triste destino de España: media vida matándonos entre nosotros, y la otra media revolviendo las fosas.
Y respecto aquellos datos nuestros a los que la clase trincante (conocidos popularmente como políticos), tiene acceso, a mi, personalmente, me produce el mismo rechazo que los pueda acceder una pija meapilas, que un boboréxico progresista, que el brazo incorrupto de la madre de Sabino Arana. Salvo que alguien consiga razonar -y explicarme- el motivo para el que tiene que accederlos.

Hay veces que el guiñol no sólo aburre, sino que hiede.

domingo, 27 de febrero de 2011

El razonamiento del taxista

Razonamiento:
Serie de conceptos y argumentos encaminados a demostrar algo
Hace pocos días, tuve la malicia de preguntarle a un taxista que me llevaba a un lugar en Madrid, si él conocía la razón por la cual los taxistas no utilizan el cinturón de seguridad.

Antepongo que el hombre actuó de muy buena fé, y que, por supuesto, no es él quien redactó la norma (aunque quizá la exigió), pero la forma en que el amable hombre me contestó, dejaba en evidencia que no me estaba hablando de un razonamiento propio, sino, más bien grupal, aunque quizá sería -en éste caso- más adecuado decir gremial.

La respuesta fue precedida de un "Si, claro"... y de un silencio en el que se podía casi escuchar como rebuscaba en la memoria los argumentos, sin duda, poco utilizados por él. Al cabo, continuó: "... pues básicamente es por comodidad, ... como estamos todo el día subiendo y bajando del coche... ". Al ver que yo le miraba por el retrovisor, sin articular palabra y -quizá- de forma socarrona, debió darse cuenta que cualquiera que habitualmente tome taxis en Madrid ciudad, conoce perfectamente la frecuencia con la que el taxista se baja -hablando de forma generalizada- para ayudar al pasajero (ancianos o minusválidos incluidos). De forma que habiéndole, sin duda, parecido a él mismo, que el argumento era entre poco y nada convincente, al cabo de unos segundos de volver a escarbar, encontró otro argumento, que rápidamente expuso: "Ah, y sobre todo por nuestra seguridad... por los asaltos... para poder escapar, ¿sabe?".

Por educación, y porque mi propósito no era discutir con él, sino confirmar mis sospechas, le contesté con un "oh si, claro, naturalmente"


Creo que cualquier taxista madrileño, en la soledad de la lectura, no tendrá demasiada dificultad en reconocerme que, repito: en términos generales, no son famosos en el mundo entero por su atención y ayuda al pasajero, con lo cual, argüir lo de "subir y bajar constantemente" pues lo vamos a dejar en un discreto lado. 






Lo de la seguridad, sin embargo, es otra historia, aunque desgraciadamente, el excluir una medida de seguridad para adoptar otra, no garantiza el escape de la hiena mal nacida, del asqueroso chacal carroñero dispuesto a acabar con la vida de un ser humano para robarle lo ganado con su esfuerzo, pero sí facilita que encuentre la muerte o graves lesiones con otras situaciones mucho más posibles y probables que un asalto armado, cuando se circula en y entre vehículos a motor. 
Es como si para poder huir en caso de asalto al domicilio, dejásemos la puerta abierta, o como poner rejas para evitar que entren ladrones, pero morimos en un incendio precisamente por no poder salir.
En los desgraciados casos habidos de lesiones o muerte de taxistas entre incidentes de circulación y atracos, podrá establecerse la bondad lograda con las medidas en vigor.

Un caso similar se da en los coches de policía.
No obstante, la comparación con otros países que sí obligan a ambos profesionales, y con la debida extrapolación de niveles de delincuencia, de población, y de coches de servicio público por habitante, podría ayudar a considerar algo que, hoy por hoy, considero una injusta discriminación... y algo peor.

Lo peor quizá a muchos españoles les pase desapercibido por estar acostumbrados a que cualquier cajera de supermercado, o cualquier vigilante, eche la bota encima y sin ningún rubor, sobre nuestro derecho constitucional a la inocencia. No sólo es común ver a ésos personajes intentando meter mano (o el ojo, que me da igual) en nuestras propiedades, sino la entusiasta e incomprensible colaboración del pueblo soberano a la hora de dejar a cualquiera, y sin autoridad alguna, ojear o manosear nuestras propiedades. Lo peor es que cuando el taxista dice que es para poder huir, está diciéndome que soy un asesino en potencia.

Las autoridades españolas tienen muy claro ante qué trabajadores hay que plegarse a sus diferencias, y a cuáles hay que militarizar. Y por supuesto, que los derechos como ciudadano no son más que eso: derechos... en el gulag.



viernes, 29 de octubre de 2010

Homo legislator


El Homo Legislator y el españolito de a pié.


Allá en la segunda mitad del pasado siglo, unos hombres a los que, por causas que me son desconocidas, el personal les atribuye una gran honradez, una inteligencia superior, unos conocimientos genéricos excelsos, y en fin, unas capacidades más propias de dioses que mortales, se afanaron y lograron redactar una serie de conceptos, deseos y creencias a los que, una vez unidos en determinado orden, llamaron constitución. Después, pusieron la primera letra en mayúsculas y le dieron por apellido Española. Aquello provocó gran entusiasmo y gozo en el pueblo, que desde entonces vive ensimismado sabiéndose objeto de la citada Constitución Española. A la especie de los hombres que le dieron vida se la conoce como “Homo Legislator”.

Y es que no hay para menos. La Constitución contiene afirmaciones (a las que llamaron artículos) que su sola lectura provoca el erizado de la piel debido a su altísima carga emocional. La verdad es que a la vista del contenido de la Constitución Española de 1978, queda claro que en lugar de quedarse en los algo menos de doscientos artículos, podría haber tenido varios miles, o incluso varias decenas de miles de artículos. Por ejemplo: igual que se tiene derecho al trabajo, se puede tener derecho a lavarse los dientes; o igual que anuncia el derecho a una vivienda digna, podía anunciarse el derecho a pasearse en bicicleta. O traducido: la lista de derechos puede ser ilimitada porque el anuncio de los derechos no compromete absolutamente a nada.

La Constitución también contiene trampantojos mentales. Por ejemplo: en el “artículo” 14 dice que los españoles son iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
Imagino que cuando terminaron de redactar semejante afirmación debieron estar a punto de atragantarse por exceso de salivación autocomplaciente. La verdad es que resulta incluso poético. Pero claro, se trata sólo de un trampantojo mental. La primera ilusión que tal “artículo” produce en la víctima es que Ley y Justicia es lo mismo, pero es evidente que no. Que ante la justicia no es igual un “menor de edad” que un adulto, que se diferencian por una razón de nacimiento y como tales son discriminados, dejando así en evidencia la aplaudida Constitución Española.

La lectura de los artículos de la Constitución Española produce electroshock al unirla, no ya a la lectura del modo en que, allá por tierras catalanas dos "menores" asesinaron a una compañera del colegio, sino a la lectura de los mensajes intercambiados posteriormente entre los "menores" a través de internet, por ejemplo:
"el corazon le latia ... i cojido la navaja i se le metido dnd el cuello i le rajado, yo creo k ta muerta" 
o ésta otra, refiriéndose a la familia de la joven asesinada:  
"ia tienen un ijo pa ke kieren mas, jaja"



Aunque, todo hay que decirlo, los chicos intentaron al menos escribir en catalán para eludir las multas lingüísticas. Esos rasgos de la escritura usando la i son exponentes de su buena disposición.
Los "menores" asesinos fueron condenados a 5 y 4 años de internamiento, por lo que habiendo tenido lugar el asesinato en Noviembre de 2008, uno de los chicos ya realiza salidas a la calle. ¿Son o no son discriminados ambos chicos por razón de su nacimiento?. ¿Cuál habría sido la condena de haber nacido 10 años antes?. No creo que los Homo Lesgislator estén en condiciones de responder éstas preguntas: la salivación que les motiva su excelsa exquisitez, les atraganta.

Como trampantojo es también decir aquello de que "el español es inocente mientras no se demuestre lo contrario".  El derecho a la presunción de inocencia es algo que -aparentemente- no preocupa a los españoles ni como sujetos pasivos de ése derecho, ni como destructores de ése derecho en otros. El ejemplo más elemental podemos verlo en establecimientos comerciales, donde personas carentes de cualquier atribución para registrar la propiedad ajena, conminan a otros a dejarse registrar, mientras que los registrados se muestran plenamente cooperadores de su propio atropello. Aunque cueste creer que ésto es así, basta con observar establecimientos muy concurridos para comprobar el desprecio de unos y otros por las garantías ofertadas por el Homo Legislator.

Como modelo de mezcla de vulnerabilidades a las que pueden verse sometidos los preceptos constitucionales, el más representativo es el de las llamadas "entidades de crédito". Por alguna extraña razón, la mayoría de la gente que entra en un banco suele guardar una actitud incluso más respetuosa que en un lugar sagrado. Es rarísimo ver a alguien incluso elevar la voz dentro de un banco. Y tal vez tenga que ver con el aspecto religioso de la relación cliente-banco, que cuando el banco pide al pensionista que acredite "fe de vida" para seguir entregándole su pensión, el pensionista acceda. Es el colmo del descaro por parte del banco, y de ignorancia por parte del pensionista.
Si el Estado no pide al pensionista que acredite seguir vivo para pagarle su pensión,  ¿por qué habría de pedirlo el banco, que no paga con su dinero, sino que es intermediario en una entrega?. El banco no tiene ni potestad ni argumentos basados en la inteligencia para pedir a nadie que acredite estar vivo. En todo caso, si lo pide al cliente pensionista y no lo pide al cliente trabajador que percibe su nómina, debe ser señal de que el banco tiene alguna creencia sobre la muerte bastante deficiente.

Dios nos libre de los imbéciles.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Humor cañí

Ejemplo de austeridad.


Desde luego, y a la vista de ésta imagen, nadie podrá nunca afirmar que en la comunidad de Murcia no fueron previsores en ahorrar en las vísperas de la famosa crisis económica.
El ayuntamiento de San Javier, fue el destinatario del campus de la facultad de Ciencias de Educación Física y el Deporte, de la Universidad de Murcia, allá por el año 2007. Pero ¿creen ustedes que se aprovechó para despilfarrar o hacer negocio los "señores del ladrillo"?. ¡Pues no señor!. Ahí tienen ustedes un ejemplo de austeridad en el gasto público, de simplicidad en el diseño. Esto si que es minimalismo. Quede en ésta bitácora reflejado para ejemplo y modelo de gestión pública.



Rótulos impertinentes.
Hay ocasiones en que los testigos llamados "mudos" forman una escandalera brutal, dejando lo de la mudez en pura ironía. Esa asincronía entre lo publicitado y la realidad crea un choque visual que mueve a la hilaridad... o al llanto, según sea el caso.
Observar en la calle Atocha de Madrid, la vecindad entre la Congregación del Santo Entierro y el Sex Shop puede inferir un recordatorio a los posibles pecadores, sobre la consecuencia de sus actos. Aunque bien es cierto que una de las actividades anunciada resulta antípoda de la otra, ambas tienen su propia clientela.
Pero como en casi todo cuanto sucede comercialmente en la capital de España, entre ambas "entidades", se encuentra el catalizador Super Bazar chino.





En un pueblecito costero, ya con su alcalde, un notario, un par de concejales y dos abogados metidos en la cárcel por la Fiscalía Anticorrupción (es decir, lo justo para salir en las fotos y ponerlos en liertad) , y varios "señores de los ladrillos" huidos o en paradero desconocidísimo, puede observarse ésta auténtica joya de la corona.
Al parecer, o bien la financiación resultó excesivamente compleja, o la solución extremadamente inapropiada, pero el caso es que lo de "Soluciones financieras" tiene pinta de que no funcionó.
Las lenguas viperinas del pueblo aseguran que los habitantes de la casa de los créditos coronados, desaparecieron por arte de encantamiento de un día para otro.





martes, 17 de agosto de 2010

¡¡¡Torquemada ha vuelto!!!

¡Cielo santo!, estaba yo tan tranquila en una especie de duerme vela oyendo un programa de radio en el que la gente llama y hace comentarios sobre un tema de actualidad o sobre cualquier cosa, aunque no sea tan actual, que les haya llamado la atención y, de repente, una buena señora que respondía al nombre de Lola y que se presentaba a sí misma como "una respetable señora de 77 años", dijo que quería hablar sobre un asunto que le había quitado el sueño, ya que ..."el otro día cuando encendí la televisión ví un espectáculo dantesco y repugnante"..., - claro, yo, inmediatamente agudicé mis oídos pensando que nueva desgracia o desastre natural asolaba algún rincón de nuestro querido planeta azul, y cual no sería mi sorpresa cuando la miembra representante de la soberanía popular, empieza a contar que... "un grupo de sinverguenzas degenerados todos desnudos como Dios les trajo al mundo, se paseaban tan tranquilos" por una playa gaditana del pueblo donde ella reside.

Lo curioso, no es que esta persona expresara su malestar y su repugnancia por semejante espectáculo, sino que el locutor de turno le daba cancha (pero en serio) abogando por una ley que prohibiera semejantes prácticas, sobre todo velando por que la inocencia de los niños no se viera mancillada y que las familias pudieran estar en la playa sin que esos "guarros" se pasearan tan tranquilos enseñando sus verguenzas.

Claro, yo, que pertenezco a este grupo de "degenerados" que disfruta tomando el sol y los baños de mar sin ataduras textiles de ninguna clase, y sobre todo sin que me importe lo que los demás hagan, cuidando de no molestar a nadie, se me pusieron los pelos de punta pensando que, en los tiempos que hoy corren, en los que lo que más se lleva es prohibir, pues se levante un buen día el político de turno y decida que es moralmente reprobable la exhibición del cuerpo y decidan confinarnos en un gueto para someternos a la reeducación correspondiente.

Vamos, que efectivamente Torquemada vuelve, ya que dentro de estas "buenas gentes del pueblo soberano", anida un censor implacable, al que sólo hace falta un pequeño empujoncito para salir a flote y volver a revivir las escenas de los años 80, concretamente en la pequeña aldea de Hio en Pontevedra, en la que los lugareños con el cura a la cabeza, se dedicaban a reventar los neumáticos y a apedrear a los sufridos nudistas (entre los que me contaba) que osaban invadir su territorio. En fín, como bien decía el Capitán Trueno, ¡Santiago y cierra España!. Amén

lunes, 26 de julio de 2010

Imbécil universal


La imbecilidad está considerada en medicina -en términos genéricos- como la carencia o escasez de inteligencia.

Últimamente parece que esta enfermedad tiende a extenderse, si juzgamos el comportamiento de una mayoría creciente de personas que, o bien carecen de una inteligencia básica para comprender expresiones sencillas, verbales o escritas,  o bien su nivel de comprensión no les permite entender la totalidad de la expresión, y entonces tienden a mezclar la escasa información que les ha llegado, con algo que conocen, lo que les imposibilita mantener un diálogo siguiendo una pauta de razonamiento simple y elemental.

Por lo que parece, las personas aquejadas de imbecilidad suelen sentirse atraídas por los mecanismos, quedando subyugadas por éstos. Al mismo tiempo, los imbéciles son conscientes de que pensar es un trabajo arduo que les provoca intensas molestias. Estas dos circunstancias fueron analizadas por ingenieros sociales a principios del siglo XX, concluyendo en estudios científicos que recomendaban la utilización masiva de éstos sujetos para desarrollar tareas simples y repetitivas.
Una persona de poca inteligencia resulta, en términos de producción, más barata que otra de inteligencia normal. La orientación mecanizada del obrero, suprimía la posibilidad de improvisación de éste, eliminando los movimientos inútiles del trabajador y evitando el retraso en la producción. El método resultaba tan perfecto que incluso fue etiquetado como organización científica del trabajo, y en torno al mismo fueron apareciendo evangelistas que anunciaban por el mundo industrial la buena nueva, nombrándola como teoría Taylorista, en honor al principal  padre de la criatura, F. Winslow Taylor.
Las personas aquejadas de imbecilidad, por cuya causa no podían aspirar a mejores puestos en la sociedad, vieron en éste método su oportunidad. Tenían la ocasión de realizar una función remunerada, y no era ni necesario ni conveniente utilizar el cerebro. En los casos más drásticos, la actividad cerebral queda totalmente prohibida. El resultado, patético, es lo más parecido a un robot con apariencia humana.

Pero el imbécil, cuando está realizando su función taylorista, necesita que el resto de la gente observe en él alguna circunstancia, alguna condición que lo haga excepcional (aparte del hecho de ser imbécil), y para eso precisa un poco de un sencillo entrenamiento.

La primera condición es que resulte imposible dialogar con él, y mucho menos intentar razonar, como podría resultar pretender que Gestapos como los de ésta foto, atendiesen en su momento a tipo alguno de razones, o a un simple intento de diálogo.









La segunda condición, dotarle de aparejos que le exciten el ego, preferiblemente en forma de indumentaria, especialmente uniforme, y en todo caso, aderezada con algún componente seudo-tecnológico, y a ser posible, de aspecto marcial.








El ejemplo más inmediato (y más popular) del aspecto visual de un imbécil lo tenemos en el llamado "soldado universal", en ése subproducto de la humanidad que bajo el halo de "dedicarse a la protección de los indefensos" (o sea, de todos los demás), puede destruir ciudades enteras sin pestañear con el ojo sano, y con un telescopio incrustado dentro del otro ojo. Aunque existen otras variedades mucho más peligrosas, relativamente sencillas de identificar.

Hoy en día, y en plena alarma económica, puede darse el caso de que el imbécil se mezcle con el necesitado en los recovecos de una empresa, pero mediante unas simples observaciones, estaremos en condiciones de detectar a un imbécil, incluso a distancia, tal y como sucede, por ejemplo,  en los denominados, y muy de moda en España, "colcenters", también llamados en inglés call center, o en lenguaje de andar por casa, centralitas de atención al público.

El primer síntoma de riesgo de dar con un imbécil es que el inicio de la conversación lo haga una máquina que dice imbecilidades (previamente grabadas por un imbécil). Aunque llamar a un teléfono al doble de precio (902) ya debería ponernos en alerta, lo peor es que la máquina te suelte sin solución de continuidad:
A) Que todos sus agentes están ocupadísimos (aunque por vergüenza no digan en qué).
B) Que no cuelgues y sigas esperando obedientemente a que les dé la gana de atenderte.
C) Que la conversación va a ser grabada, pero eso si: jamás por la seguridad de ellos. Siempre es por la tuya.
D) Un ruidillo estrepitoso, a modo de música para testear tu capacidad primaria de resistencia y de paso para ir haciendo caja.

Una vez superada ésta fase, el riesgo de aparición del imbécil es altísimo.
Si la voz de saludo inicial suena a mantra... malo.
Si tu exposición ha sido clara, pero no te ha entendido absolutamente nada... la cosa pinta fatal.
Si te resulta absolutamente imposible hacerle comprender cosas sencillas, que razone o establecer un diálogo simple, no hay duda alguna: el imbécil se ha materializado.
Si a continuación ya no te deja hablar y recita cosas estúpidas, hay menos duda: has dado con un imbécil. Pero ¡ojo!, que está la variante muda, en la que no te da muestras de reconocimiento de lo que le has dicho, y cuando has terminado añade aquello de "bien, no se preocupe".

viernes, 4 de junio de 2010

La Crisis A y la desidia.

El descubrimiento de la Crisis A, ha aportado solución a muchos problemas de las distintas administraciones, tanto estatales como comunitarias o locales. Desde el advenimiento de la Crisis A muchos casos de simple incompetencia o discapacidad, han quedado justificados como “falta de presupuesto”. Pero una cosa es que la Administración (en su conjunto) trate de convencernos de que la Crisis A es la causante de todo lo chungo, suministrándonos a toche y moche telediarios y tertulias como si fuera una oferta de “Tamiflú” barato, y otra, muy distinta, que nos dejemos convencer.

En un ayuntamiento del litoral del Mar Menor, puede comprobarse que la Crisis A no es suficiente para encubrir la torpeza, desidia, ausencia de voluntad o ni siquiera un mínimo de inteligencia básica en aquellos encargados de lo que eufemísticamente es llamada “seguridad vial”.

La inversión municipal en cinta aislante para solucionar el problema en éste semáforo, podría estar justificada por la temerosa Crisis A.






Pero en la siguiente fotografía, podemos observar la manera en que el curioso ayuntamiento ha resuelto la protección de los peatones frente a excesos de velocidad. Cualquiera diría al verla que o bien el concejal del ramo una vez puesta, o bien el operario al ponerla, ostentaban un nivel de inteligencia que no les permitía tener conciencia de que estaban inmortalizando su estupidez.
No obstante, en éstas cosas de la política, siempre cabe la posibilidad de echar la culpa al famoso "equipo anterior", pero... ¿qué impide a los actuales cambiarlo?: la Crisis A, sin duda. ¿Verdad?


Ciertamente, hay detalles que nos hacen sospechar que el dichoso ayuntamiento está siendo asesorado en materia de seguridad vial, nada menos que por el mismísimo Marilyn Manson.
En ésta fotografía podemos ver cómo han resuelto un doble acceso a la calzada principal. Todo parece indicar que en la época de la solución, el municipio nadaba en la abundancia y no querían dejar sin proteger ni un punto en los viales públicos, repitiendo semáforos aunque fuese con 3,26 metros de distancia entre ellos.
Para quienes proceden de la calle General Mola (¡huy!, con perdón) es habitual encontrarse con que los vehículos parados por el semáforo con el número 130, le taponan la salida, ya que lo difuso de la línea transversal blanca de Stop, y el despiste generalizado de los conductores, permite que éstos paren tapando la salida de ésa calle.
¿Podía estar el semáforo 130 ANTES de la calle del general? Probablemente, pero para éso sería necesaria una mente capaz de considerarlo... ¡¡y con autoridad municipal, of course!!.

De aquella época de esplendor, de los semáforos en oferta, date quizá la imagen que ofrece la confluencia de las calles Agustín Escribano y Avenida del Generalísimo (¡vaya!) según podemos ver en Google Maps o en éstas fotografías.

Parece ser que en algún momento la calle de don Agustín, debió ser de doble dirección, y que una re-modelación del tráfico la dejó tal como podemos verla, pero "olvidando" poner en orden las señales luminosas.














Pero si hemos de ser justos, no deberíamos cebarnos en éste modesto ayuntamiento murciano. Limítrofe con él, existe otro donde andan con similares problemas de comprensión. Tienen dificultades con cosas sencillas, como hacer visibles las señales que velan por nuestra seguridad vial, tal y como podemos ver en ésta fotografía.
Bien es cierto que hace unos días, al ex-alcalde de éste otro municipio se lo han llevado unos señores muy simpáticos vestidos de verde. No hemos podido confirmar si el motivo ha sido la Crisis A o la desidia.



domingo, 16 de noviembre de 2008

Mi tio abuelo Rosendo Federico

Mi tío-abuelo Rosendo Federico falleció ayer, víctima de la Logse, a los 67 años de edad.

Su coche -último grito de la tecnología rodante- fue encontrado en una cuneta, y el pobre Rosendo Federico apareció agarrado al volante con cara de ilusión, de persona comprometida con el sistema. Pese a que no solía conducir muy deprisa, el impacto hizo que su dentadura postiza quedara clavada en el volante. Una lástima.

Conducía su flamante automóvil por la A-30, camino de Murcia, cuando parece ser que reparó en uno de ésos anuncios luminosos que a modo de puente cubren las autovías. Se supone que fué esa la causa porque como digo, Rosendo Federico era un hombre muy tenaz a la hora de cumplir con las normas.

Según el informe de Tráfico, y por la proximidad del anuncio que puede verse en la fotografía, Rosendo Federico ya debía venir distraído tratando de apagar su teléfono celular, porque unos kilómetros antes había otro anuncio que rezaba: "Conduciendo apague el móvil". Mi tio-abuelo, como digo, siempre ha estado muy concienzado, y se vé que al no saber apagar el teléfono -para obedecer la norma luminaria escrita- debió optar por desmontarlo, puesto que la órden estaba bien clara: el teléfono debía ser apagado mientras se conduce.

Debía estar absorto en la tarea cuando debió ver la nueva órden: "Al volante, sólo el volante". Por el informe del Benemérito Instituto, el volante había sido desmontado mientras conducía, y Rosendo Federico lo había destripado para arrancar el controlador de radio, el de velocidad de crucero, el del teléfono y la máquina de gazpacho del maletero. Se supone que tantas tareas simultáneas produjeron que el automóvil acabara saliéndose de la vía, estrellándose contra un poste de radar.

Quizá, si las buenas gentes de Tráfico utilizaran unas frases algo más coherentes para sus anuncios, mi tío-abuelo todavía estaría entre nosotros.

Descanse en paz, Rosendo Federico. Un hombre comprometido.

jueves, 6 de noviembre de 2008

El verano y el alcalde

El verano y el señor alcalde de X

(Siendo X una variable, elija localidad a su antojo)
Si quieres descansar, pero no.
Cuando el sofocante calor con alta humedad disminuye ligeramente, se van apagando los televisores de los sordos que viven alrededor y los sordos que hablan a gritos por la calle se van disipando, (hacia las 2 de la mañana), me voy a dormir. Je, je. Incautamente, y tratando de aliviar el calor, dejas la ventana abierta. Aún han de pasar durante la noche y de forma intermitente (lo justo para romperte el sueño), varios ejemplares de una especie de motosierras tripuladas a las que los chavales de por aquí llaman motos, que compensan en ruido todo lo que no andan para que su ego no sufra. Se intercalan con otra cosa que son una especie de discotecas enlatadas, donde sobran decibelios y falta espacio, que van sobre ruedas. Estos objetos deben rodar con las ventanillas bajadas para que todos podamos admirarnos de la cantidad de ruido que son capaces de emitir, aunque ellos lo llaman “música”. En fin, las opiniones son como las narices. Todo sea porque no sufra su ego. En el sopor, ésas especies van desapareciendo, PERO... aparece una variedad “musical” aromatizada. Se trata del camión del servicio municipal que recoge (es un decir) las basuras. Este, dispone de unos mecanismos para generar ruido en la noche muy sofisticados, que además, acompañan con un sistema para expandir aromas pútridos con tecnología de última generación. Luego ya puedes dormir. Je,je. Cuando “has caído”, entra en acción con la fresca, un operario municipal dotado de un artefacto a la espalda con manguera, que sirve para hacer mucho ruido, y de paso, el aire que le sobra lo utiliza para arremolinar la basura seca de las calles. Y se va. Y te crees que vas a dormir. PERO... ha de venir un camión barredora a completar la sinfonía. Bueno, ahora ya está. Pues no. Cuando te estás quedando sopa, en el cuartel de al lado ponen en marcha una grabación que recuerda antiguos toques militares de corneta. A las 9, puntualmente como cada día, mi adorable vecino nos obsequia a toda la manzana con su disco “Pa mi guerrera”.
Dice el Código Civil de las Leyes: “no prevalecerá contra su observancia, el desuso ni la costumbre o práctica en contrario”. Pero claro, éso sólo es un Código Civil. Y ¿quien va a saber más: un Código Civil o un alcalde y su cohorte de asalariados?. ¿Eh, eh?. Otra cosa distinta sería que fuéramos la lagartija rayada asilvestrada, entonces nos defenderían de las agresiones los ecologistas, pero siendo unos humanos, pues va a ser que no.
Cuando sales a la calle, el pestazo de los contenedores de diseño para la basura. Aparecen sucios y malolientes, rodeados de moscas. Esto del diseño minimalista debe estar muy bien, pero los contenedores siempre aparecen rodeados de basuras que no caben, y de unas mugres alrededor que se ve que su limpieza “se olvidaron” de presupuestarla. Es como el diseño del nuevo “frente marítimo” (antiguo paseo de toda la vida), que tan minimalista ha quedado, que los bancos y papeleras son escasitas. Lo del diseño me recuerda aquello de “técnicamente perfecto pero absolutamente inútil”.

Un alcalde no puede controlar nuestra mala educación, pero seguro que algo puede hacer para mejorar los servicios.